08 enero 2017

El huoguo: mucho más que una comida.

Es casi inevitable adentrarse en el maravilloso mundo de la gastronomía china sin escuchar hablar del huoguo, uno de los platos más longevos del país. El huoguo(火锅)es conocido internacionalmente por su traducción al inglés: hotpot. En español podríamos llamarlo algo así como “olla caliente”. Sí, el nombre suena peligroso, pero lo cierto es que el mayor peligro que entraña es el de no poder parar de comer.
La base de este plato, como su propio nombre indica, es una olla caliente llena de caldo hirviendo. Este caldo puede ser suave o picante, a gusto del consumidor. Lo de picante no se refiere a que le echen unos granitos de pimienta, sino a que el agua va a estar repleta de guindillas, por lo que podréis imaginar cómo es su sabor… Por suerte, el caldo hirviendo de la olla no está hecho para ser bebido o tragado a cucharadas (el sabor es muy fuerte, ¡ni lo intentéis!). Su función es mucho más interesante… La olla se sitúa en el centro de la mesa y la gente colocada a su alrededor tendrá que lanzar comida cruda al interior con el fin de que esta se cueza en el caldo. Puede servir prácticamente cualquier alimento que se os ocurra: verduras, carnes, pescado, tofu, marisco, huevos, setas…



Al parecer, el huoguo cuenta con una historia milenaria, aunque sus orígenes son difusos y existen varias versiones al respecto. Muchos piensan que su nacimiento tuvo lugar en Mongolia, desde donde pasó a China. Pero otros muchos afirman que fue al contrario y que fueron los mongoles quienes tomaron la receta de los chinos durante la Edad Media. Según esta última teoría, alguien debió haber disfrutado ya del primer huoguo en la provincia de Chongqing nada más y nada menos que alrededor del 300 a. C.
Como suele pasar con los platos tradicionales más deliciosos de cada cultura, el huoguo era una comida para gente humilde. Por ejemplo, muchos pescadores o ganaderos tomaban así sus alimentos, hirviéndolos en caldo picante.

Independientemente del cuál y del cuándo de su origen, no fue hasta el siglo XVII, durante la dinastía Qing, cuando se popularizó y se convirtió en comida de emperadores. Cuando el plato se extendió por todo el país, comenzaron a surgir diferentes versiones del mismo, ya que cada provincia fue adaptándolo a sus sabores predilectos. Sin embargo, el huoguo picante siempre ha sido el más extendido y el preferido por la mayoría de los chinos.

Esto de la “olla caliente” no solo se popularizó en China, sino que su fama ha alcanzado también otros lugares de Asia, como Japón, Vietnam o Tailandia.
Como es de esperar, en sus orígenes el caldo se calentaba colocando una cacerola sobre una fogata, de ahí se pasó al carbón y, a día de hoy, al gas y  la electricidad. Por suerte, en nuestros tiempos no necesitamos encender un fuego en el bosque para poder disfrutar de un exquisito huoguo aunque, quién sabe, probablemente así estuviese más rico… En China existen restaurantes específicos para tomar esta comida y estos cuentan con una olla incrustada en la mesa sobre un fuego eléctrico. Este fuego estará constantemente encendido. Porque esto es importante, si el caldo deja de hervir, no hay huoguo. Para que no se evapore y la olla no se  quede seca, los camareros pasarán con frecuencia rellenándola con una jarrita.


Para tomar huoguo en sus casas, los chinos utilizan esas minicocinas eléctricas tan populares en el gigante asiático. Además, para aquellos que disfrutan del picante pero que también lo hacen del caldo más suave existen ollas con una división en el medio, para que así se pueda probar ambos sabores en una misma comida. Si vais a decidiros por la versión picante, llevad un paquete de pañuelos, los necesitaréis. Os recomiendo también que tengáis cuidado con aquellos ingredientes que actúan como esponjas y absorben el caldo más que otros, como el tofu frito o ciertos tipos de verdura. Tras pasar unos minutos en remojo entre las guindillas, estos alimentos se convertirán en auténticas bombas.
En China el huoguo está considerado un plato muy saludable. Para empezar, porque se prepara con agua hirviendo y, como ya sabréis, esto de hervir el agua es una costumbre de lo más ensalzada en el país. En segundo lugar, el cocer los alimentos y no freírlos también ayuda con eso de los kilos de más y el colesterol elevado. Además, se piensa que algunos de los ingredientes con los que se prepara el caldo, como el jengibre, son muy beneficiosos para curar resfriados. Una pega que encuentro es que ahora el caldo que se prepara (al menos en los restaurantes) es muy poco natural, ya que se utilizan pastillas artificiales de carne, verduras u otro tipo de preparados poco saludables que intensifican el sabor.
Para acompañar los alimentos una vez que se han cocido, se sirven varias salsas que variarán dependiendo de la zona donde lo comáis, del restaurante o de los gustos de la familia que lo prepare. En Sichuan (donde los huoguo son todo un clásico) se preferirá el picante y en el este de China se decantarán por sabores más dulzones. Salsa de alubia roja, de ostras, ajo, perejil, aceite de sésamo… Las posibilidades son infinitas.


Muchos pensarán que se trata de un plato demasiado simple para la fama que tiene, y a quienes piensen así les sorprenderá que hace no mucho se solicitase convertir el huoguo en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Y os preguntaréis, ¿por qué debería la UNESCO aceptar tal petición? Por un lado, porque comer huoguo es una costumbre gastronómica de lo más interesante. Para tomarlo, vas a tener que elegir y preparar los ingredientes tú mismo justo antes de ingerirlos, en la propia mesa, por lo que algo tan cotidiano como sentarse a comer se convierte en una actividad dinámica, no tan pasiva y monótona como suele ser. Por otro lado, lo bueno de este plato no es solo su sabor o el hecho de que sea una comida muy reconfortante durante los días de invierno… Lo mejor es el hecho de juntarse con los amigos o familiares a disfrutarlo. ¿Tomarse un huoguo sólo? ¡Ni hablar! El huoguo es toda una experiencia social. A veces, dejar la mesa vacía al enfrentarse a este plato puede tomar horas, por lo que reunirse alrededor de una olla caliente es una excusa perfecta para pasar un agradable y largo rato en buena compañía. Si quieres conocer mejor a alguien, invítale a tomar un huoguo; si quieres ponerte al día con alguien a quien hace tiempo que no ves, invítale a un huoguo; si quieres desconectar de la rutina y charlar sin prisas con tus seres queridos, invítales a un huogo.
El huoguo es mucho más que una simple comida, también es cultura.


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